Francisco Javier Hernández Olivares - 09 Noviembre 2011

Antes que nada quiero agradecer el hecho de publicar estas líneas, lo cual habla de respetar el derecho de réplica sobre este tema actual tan polémico en nuestro estado.
Quiero presentarme ante ustedes no como un personaje antitaurino, porque he asistido a corridas de toros y he estado en actividades afines a la tauromaquia, sólo que recientemente con el tema de la prohibición de las corridas me interesé en investigar un poco más el porqué de tanta inquietud en prohibirlas y, si bien los taurinos abogan un tinte político en la entidad, yo creo que tiene un poco más de transfondo.
Y la respuesta que yo encontré para esta discusión es la de “YA NO HAY JUSTIFICACIÓN”. Con esto me refiero a que, conforme las sociedades van avanzando, se van dejando atrás actividades que ya no son justificadas, y ahora nos encontramos con la Fiesta Brava.
En la antigüedad festejábamos rituales y actividades de esparcimiento que causaban tortura y sufrimiento incluso a humanos, que en su tiempo tenían algo de justificación.
Yo logro entender que antiguamente las actividades de diversión para las personas eran pocas, por lo cual tenían que estar creando nuevas formas de hacerlo, basados en la legendaria necesidad del hombre por controlar a la bestia y confirmar su postura sobre la cadena alimenticia, las prácticas de entretenimiento intentaban probar la hombría en actividades que tuvieran que ver con el luchar con bestias.
Además de diversión, me contó un buen amigo que antiguamente se utilizaba la práctica de lanzar (tiro con lanza) a los toros, montados a caballo; esto lo hacían como práctica para la guerra, actividad que en ese entonces, por supuesto, era justificada.
Ambas actividades que menciono, en su tiempo tenían una justificación, pero ahora que nos presumimos de ser seres pensantes que somos agentes de cambio en una sociedad que avanza: Ya no hay justificación para que se permita seguir con esto.
Argumentos de los taurinos
Escuchando o leyendo a varios taurinos en su intento por defender su punto de vista, te das cuenta que, desgraciadamente, son pocos los argumentos de peso que tienen para defender su postura.
El más típico es el decir “si no les gusta, pues que no vayan a verlas”. Tal vez no tenga bien en claro el reclamo de los anti taurinos, pero al menos el mío sería: “Detener la práctica de ejercer sufrimiento en base a una actividad de entretenimiento de un ser vivo”, y siendo de esta manera, el no asistir a las corridas no detiene el reclamo.
Un ejemplo sería la pelea de perros, pienso yo, que hasta los taurinos están en contra de esa actividad aunque no asistan a ellas y estén prohibidas, porque en resumen, infringen dolor a dos seres vivos con el afán de entretenimiento y, claro, ganancias para algunos pocos.
El otro argumento que utilizan es el de culpar a otras actividades para deslindase de su propia culpa, tal es el caso de el trato en los rastros, el de la pesca con caña, el de la cacería, etcétera. Este tipo de argumento sólo me deja en claro que lo que quieren decir es: “lo que hacemos nosotros está mal, pero lo que hacen ellos también, ¿por qué no les dicen nada a ellos?”. El tratar de culpar o de exhibir las otras actividades, sólo confirma que la actividad sí causa sufrimiento.
Una más de sus explicaciones es la de decir: “Los toros son una tradición y las tradiciones hay que mantenerlas”. Las tradiciones sustentadas en la violencia y el aniquilamiento no hacen más que perpetuar estos comportamientos como dignos de práctica y seguimiento.
Las tradiciones deben ser soporte de lo que nos define y construye, pero también de lo que esperamos en el futuro. La pretendida racionalidad de nuestras sociedades, y los nobles objetivos pacíficos en el mundo, están amenazados toda vez que dejamos a este tipo de tradiciones ser fundamento formativo de las nuevas generaciones.
¿Que si se acaba la fiesta taurina, el toro se extingue? Creo que desde el punto de vista religioso y punto de vista genético o natural (que no soy un experto en ninguna de las dos ramas) un ser no nace con la finalidad de entretener o para sacar esa hombría del ser humano so riesgo de desaparecer su especie.
Es muy distinto decir, que en caso de no ser rentables no les convendrá la crianza. Es la naturaleza del hombre, si no le sirves te desecha. Y sigo sin entender el precio que se paga por esa especie, basándose en el sufrimiento para que siga existiendo.
De ser así, no sean malos los taurinos, saquen ese arte del oso panda, el gorila, el lince y el koala para evitar su extinción.
Cultura en entredicho
“Las corridas de toros son un arte”, dicen. El arte es un proceso de creación y construcción que da vida, no la quita. En mi limitado conocimiento sobre el arte sé que dentro de las nombradas Bellas Artes se le infringe sufrimiento a ningún ser vivo, mucho menos se le priva de la vida.
“Los toros son cultura”, argumentan. La UNESCO, máxima autoridad mundial en materia de cultura, emitió su opinión al respecto: “La tauromaquia es el malhadado y venal torturar y matar animales en público según unas reglas. La crueldad que humilla —a humanos o animales— y destruye por el dolor, jamás se podrá considerar cultura”.
También he leído, como en el escrito del joven taurino que se publicó en esta misma sección, es que muchos artistas mexicanos, entre ellos Javier Solís, Agustín Lara, Cantinflas, Capulina y José María Napoleón, son seguidores de la Fiesta Brava.
Si bien estos personajes fueron grandes ídolos de México en el arte del entretenimiento y tuvieron presencia en el tema del toreo por ser figuras públicas, no le debemos devoción a sus gustos. En su momento fue así, ahora ¡ya no hay justificación! Los Tigres del Norte, los Cadetes de Linares o los Traileros del Norte le han dedicado canciones al narcotráfico. Si bien tal vez no son personajes comparables por sus trayectorias, no dejan de ser figuras públicas, las cuales viven de entretener; los valores del material que realizan es cuestión personal, no debemos dejar que nos impongan ese criterio.
Pueden ver que los que ya no queremos que se celebren las corridas de toros sí tenemos fundamentos y bastante sólidos como lo he demostrado.
La posición del taurino de ser calumniado es totalmente falsa, porque por más adjetivos que le pongan a las actividades que realizan, por más sentimientos relacionados, no pueden ocultar una realidad de crueldad.
Que el antitaurino usa exageraciones y mentiras, es cierto, pero lo mejor de todo es el análisis personal que nos lleve a tomar una decisión, y esa es mi finalidad. Sin el afán de imponer un punto de vista, quiero que lo analicen y decidan. Porque para este tipo de actividades: “Ya no hay justificación”.
Compartimos la opinión de otro de nuestros lectores, quien desea exponer a los taurinos y a la sociedad en general, algunas de las razones por las que deberían prohibirse las corridas de toros
“El deseo del hombre por sentirse superior a la bestia es embriagante al grado de sentirse ‘reyes’; a mí me parece indignante el tratar de sentir esa hombría a costa de un ser en desventaja de inteligencia, el cual sólo pide ¡sobrevivir!, a él no le importa que le den aplausos ni que lo coreen en la plaza, él sólo quiere vivir”. Fiesta Brava ‘Ya no hay justificación’
Fiesta Brava: Ya no hay justificación - Vanguardia